lunes, 16 de marzo de 2009

¿CUÁNDO EMPIEZA LA VIDA? CIENTÍFICOS COINCIDEN

Cuando se hacen preguntas éticas y políticas acerca del valor y la protección de la vida humana inocente en sus primeras etapas, muchos afirman que la respuesta a cuándo empieza la vida es incognoscible o no ha sido resuelta.
No obstante, según la Dra. Maureen L. Condic, decana del Instituto Westchester para la Ética y la Persona Humana, así como profesora asociada de neurobiología y anatomía en la Escuela de Medicina de la Universidad de UTA, dichas afirmaciones están científicamente infundadas y únicamente confunden el debate.

La Dra. Condic es autora de “When Does Human Life Begin?: A Scientific Perspective” (¿Cuándo empieza la vida humana?: una perspectiva científica”). El Instituto de Westchester publicó en octubre un detallado y autoritario informe, conocido como documento de trabajo. Habló con Columbia de los hallazgos del documento, que puede descargarse gratuitamente en http://www.westchesterinstitute.net/.
COLUMBIA: Muchos afirman que la cuestión de cuándo empieza la vida es un asunto de creencias personales, privadas o religiosas. ¿Qué dice la ciencia moderna?
Dra. Condic: La cuestión de cuándo empieza la vida está íntimamente relacionada con numerosos tópicos complejos y con carga emocional, incluyendo el aborto y la investigación de células madre embrionarias.
Debido a que los temas que rodean al embrión humano son tan espinosos y difíciles, las opiniones personales pueden variar considerablemente, un hecho que conduce a algunos a concluir que la cuestión de cuándo empieza la vida no puede considerarse resuelta.
Sin embargo, la cuestión es, en primer lugar y sobre todo, un asunto de biología: ¿Cuándo empieza a existir un nuevo individuo de la especie del Homo sapiens? Multitud de estudios científicos han examinado las primeras etapas de la vida humana, y sólo existe una respuesta coherente con los hechos científicos: una nueva vida comienza en el momento de la unión del espermatozoide y el óvulo, un acontecimiento que ocurre en menos de un segundo.
Parte de la confusión que rodea la cuestión de cuándo empieza la vida humana se debe a que, para mucha gente, los hechos biológicos de la vida humana no son tan importantes como las cuestiones éticas y sociales en torno al embrión.
Algunas personas reconocen de buena gana que la vida humana empieza en el momento de la unión del espermatozoide y el óvulo, y aún así, siguen cuestionando qué valor debe dar la sociedad a la vida humana en esta etapa.
Como afirmó el Padre Richard John Neuhaus en el prólogo de mi documento de trabajo, la cuestión de si (un embrión) posee los mismos derechos y el mismo valor que los seres humanos en etapas más maduras de desarrollo es una de las discusiones abiertas. Sin embargo, la cuestión de si un ser humano existe después de la unión del espermatozoide y el óvulo es un asunto de la ciencia, y está claramente resuelto por datos científicos.
En su documento de trabajo hace una distinción entre criterio científico y arbitrario para determinar cuándo empieza la vida de un nuevo ser humano. ¿cómo difieren dichos criterios? ¿Por qué es importante contestar científicamente la pregunta sobre la vida humana?
En la mayoría de los casos, los seres humanos se originan de la unión de dos células humanas preexistentes: un espermatozoide del padre, y un óvulo de la madre. El espermatozoide y el óvulo son células vivas, que a su vez se originan de otras células que les preceden en los testículos y ovarios de los padres.
Esta continuidad de la vida, con células vivas que generan nuevos tipos de células vivas en una evolución progresiva, ha llevado a muchos a creer que cualquier decisión acerca de cuándo comienza la vida de un nuevo individuo humano debe ser arbitraria, es decir, simplemente señalamos algún lugar de la evolución de la vida y decidimos más o menos al azar: “Aquí es donde empieza la vida”.
Sin embargo, si tomamos una decisión tan arbitraria, entonces la importante cuestión de definir qué es un ser humano y qué no lo es, se convierte por completo en un asunto de gusto personal y del poder de imponer este gusto a otros.
Así como en el caso de la esclavitud, donde los poderosos amos podían decidir si un individuo era una persona o una simple propiedad, si aceptamos una definición arbitraria de cuándo empieza la vida, decidir quién es un ser humano y quién no lo es, reduce el tema a una cuestión de poder.
Para la opinión mayoritaria de la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos en relación al caso Roe vs. Wade, es fundamental la afirmación de que “los expertos en las disciplinas de medicina, filosofía y teología no logran llegar a ningún consenso” acerca de cuándo empieza la vida, y agregan que existe “una gran divergencia de pensamiento acerca de la cuestión más sensible y difícil”. ¿Existe realmente este desacuerdo generalizado?
Los datos que presento son completamente inobjetables. Múltiples estudios realizados por grupos independientes publicados en revistas de reputación están todos completamente de acuerdo. Está claro que los hechos en relación a cuándo empieza la vida se han demostrado más allá de la posibilidad de cualquier objeción razonable.
Asimismo, la lógica esencial de la interpretación de estos datos es la que reconocen y aceptan todos los científicos. Por lo tanto, la evidencia, el análisis y la conclusión que apoyan deben ser aceptados universalmente por todos los expertos en la materia.
¿Significa esto que existe un “consenso” sobre cuándo empieza la vida? Como se indicó anteriormente, mucha gente decide ignorar la evidencia científica a favor de sus propias convicciones personales, políticas o religiosas en relación a cuándo empieza la vida. Esto es verdad incluso entre científicos y médicos.
En consecuencia, podría imaginar que algunos “expertos” objetarán mis conclusiones por razones personales, dando así la impresión de que no existe un consenso. Sin embargo, dichos detractores serían incapaces de plantear objeciones científicas sólidas y, por lo tanto, los datos, el argumento y las conclusiones se sostienen.
Nuevamente, muchos mezclan la pregunta “¿cuándo empieza la vida humana?” con una pregunta más sutil y difícil de resolver: ¿cuándo posee valor la vida humana? En esta cuestión ética, estamos efectivamente lejos de un consenso. Pero en cuestión de biología, no puede haber un desacuerdo de fondo.
¿Qué sucede en el “momento de la concepción” que demuestra que una nueva vida empieza a existir? En otras palabras, ¿cómo se sabe que el embrión humano es un ser humano desde el principio?
La frase “ser humano” es muy sencilla, significa “una entidad de tipo humano”. Es otra forma de decir que un “ser humano” es un “organismo humano”. De este modo, determinar si un ser humano ha empezado a existir es una simple cuestión de biología, una cuestión mucho más fácil de resolver que la cuestión de si una persona humana, que es sujeto de derechos humanos, ha empezado a existir.
¿Cuándo empieza a existir un ser humano? Después de la unión del espermatozoide y el óvulo se genera una sola célula, el zigoto humano o embrión unicelular. Para decidir si dicha célula es un ser humano, a diferencia de una simple célula humana, es necesario considerar la diferencia entre una célula y un organismo.
La característica clave de un organismo es que todas las partes del mismo trabajan juntas de manera coordinada, como un todo, en beneficio de la entidad. En el caso del embrión humano unicelular, la evidencia científica indica claramente que todas las partes de un zigoto ­–las que aporta la madre y las que aporta el padre– trabajan juntas desde el principio de manera sumamente coordinada para promover la vida, la salud y la maduración del embrión mismo.
El embrión unicelular funciona como un organismo para generar las estructuras y relaciones necesarias para su propio desarrollo en curso, y esto lo realiza desde el primer momento de la unión del espermatozoide y el óvulo en adelante.
Desde el principio, el embrión funciona como un organismo y, por lo tanto, es un ser humano, un miembro entero y completo de la especie humana en la primera etapa de su vida.
Si la fertilización es un acontecimiento cuyo resultado es un ser humano único e individual, ¿qué implicaciones tiene para los debates políticos y éticos de nuestros días?
Toda política pública sensata debe basarse en los mejores hechos disponibles. Empezar por los hechos no asegura que la política será justa y razonable, pero es un primer paso necesario. Desde hace mucho tiempo, los debates políticos respecto al embrión han ignorado la evidencia basada en los hechos respecto a lo que el embrión es y cuándo empieza a ser.
Ignorar los hechos ha proporcionado un cómodo pretexto a aquellos que prefieren creer que la cuestión de cuándo empieza la vida debe dejarse a la elección personal. Está claro que se debe ir más allá de la falsa neutralidad de “nadie sabe cuándo empieza la vida”, y ocuparse sustancialmente de los temas éticos que rodean al embrión humano.
Espero que una clara presentación de la evidencia científica ayude a fundamentar en hechos científicos los futuros debates, en lugar de fundamentarlos en simples opiniones, preferencias y consideraciones políticas.
Fuente: Revista Columbia. Enero 2009