jueves, 4 de diciembre de 2008

EL GRAN DUQUE DE LUXEMBURGO SE NIEGA A FIRMAR LA LEY DE EUTANASIA

El Gran Duque Henri, en su condición de Jefe del Estado de Luxemburgo, se ha negado a sancionar y promulgar la ley de eutanasia aprobada -por ajustado margen- en el Parlamento luxemburgués hace unos meses.
La clase política -con el primer ministro Jean-Claude Junker a la cabeza- ha decidido poner en marcha todos los mecanismos para evitar que la condición de Jefe del Estado del Gran Duque vuelva a estorbar los propósitos de aquellos que se arrogan la representación del pueblo. Y han decidido reformar la Constitución luxemburguesa para que el jefe del estado -el Gran Duque- ya no sancione sino simplemente promulgue las leyes. De igual forma pretenden instalar un debate en la sociedad luxemburguesa acerca de la conveniencia de mantener vigente la institución monárquica.
Se trata de un falso debate, como ha demostrado muy recientemente el Presidente de una República como es Uruguay, el Doctor Tabaré Vazquez, al vetar en su país la ley que despenalizaba el aborto. No sólo se trata de una república, sino que además el presidente formaba parte del Partido Socialista. Es, por tanto, completamente espúreo e irresponsable plantear debates sobre la forma constitucional de un Estado partiendo sólo de posturas ideológicas y partidistas.
Es en estos momentos de acoso y persecución por cumplir con sus funciones pensando en el interés general y el bien común de su pueblo cuando hombres de estado como el Gran Duque deben recibir todo el apoyo posible por parte de los ciudadanos. Y estos gestos trascienden fronteras, por lo que es de la incumbencia de todo hombre de bien manifestar ese apoyo.

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