jueves, 19 de noviembre de 2009

TAMBIÉN LOS EVANGÉLICOS SE PRONUNCIARON CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

Buenos Aires, 18 Nov. 09 (AICA)
Los actos homosexuales “son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Impiden que la unión sexual alcance el don de la vida convirtiéndolo en un acto estéril. Por todo esto no puede recibir aprobación, en ningún caso, por parte de la Iglesia. Así lo expresa una declaración de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), cuyo presidente es el pastor Hugo Baravalle, ante el debate sobre la homosexualidad y el juicio ético y moral sobre los actos homo-sexuales que se ha instalado en los últimos tiempos en la sociedad.
Por ese motivo, “las Iglesias representadas por ACIERA mantienen firme su clara posición al respecto, que no puede ser modificada por la presión de la legislación civil, la moda del momento o por grupos de coerción para quienes la homosexualidad es, si no totalmente buena, al menos una realidad totalmente inocua”.
El texto completo de la declaración es el siguiente:
Homosexualidad: reafirmando valores evangélicos
En los últimos meses se ha instalado en nuestra sociedad un serio debate sobre la homosexualidad y el juicio ético y moral sobre los actos homo-sexuales. Con frecuencia, en la discusión del tema se proponen argumentaciones y se expresan posiciones no conformes a la enseñanza de la fe cristiana, que suscitan una justa preocupación en todos aquellos que están comprometidos en el ministerio pastoral dentro de nuestras iglesias.
Como Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) hemos formado equipos interdisciplinarios para el estudio y la investigación exhaustiva de un problema tan complejo. Deseamos compartir con la opinión pública el presente documento, cuyo enfoque se concentra en un contexto específico desde la perspectiva de la moral cristiana.
Nuestra postura, desde la ética y la moral, se fundamenta en la Palabra de Dios, las Sagradas Escrituras, y se encuentra guiada por el ferviente deseo de hacer la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo. Pretendemos, al mismo tiempo, aprender de los descubrimientos y aportes de las ciencias humanas, teniendo la firme certeza que la visión de la Iglesia respeta la complejidad de la persona humana como ser integral (espíritu, alma y cuerpo), estableciendo como verdad central que cada individuo ha sido creado por Dios y, por Su Gracia Divina, llamado a ser heredero de la vida eterna mediante la fe en Jesucristo como Señor y Salvador.
Sólo dentro de este contexto se puede comprender con claridad en qué sentido el fenómeno de la homosexualidad, con sus efectos sobre la sociedad y la vida de la Iglesia, es un problema que concierne propiamente a la preocupación pastoral de la Iglesia Cristiana.
Por eso somos conscientes de que se requiere de los pastores y líderes cristianos un estudio minucioso, un compromiso concreto y una reflexión detenida, teológicamente equilibrada.
Postura de ACIERA ante la problemática Homosexual
Algunos de los aspectos de nuestra preocupación y postura frente a la homosexualidad fueron expuestos oportunamente en los Documentos emitidos bajo el título: "Aborto y homosexualidad, la postura de las Iglesias Cristianas Evangélicas afiliadas a ACIERA", con fecha 16/07/2003, y el título "Preocupación frente a la Ley de Unión Civil", con fecha 20/07/2003.
Hoy, ampliando los conceptos vertidos en ese momento, debemos destacar que nuestro deber es tratar de comprender la condición homosexual en toda su expresión. Como pastores de almas debemos manifestar prudencia, compasión y sensibilidad al juzgar las tendencias y los actos homosexuales, especialmente por la complejidad que conlleva dicha temática, la cual expresamos más arriba.
El caso del "Pastor" Homosexual
Días atrás, entre aquellos que accedieron a la unión civil y sus beneficios, otorgados por la "Ley de Unión Civil" promulgada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, apareció una persona que manifestó a los medios de comunicación su supuesta condición de clérigo o pastor evangélico, declaradamente homosexual y en ejercicio de un pastorado. En este sentido, cabe destacar que dicho individuo no pertenece a ninguna denominación ni confesión relacionada a ACIERA, a la fe Cristiana Evangélica que profesamos, ni a sus doctrinas establecidas desde hace más 150 años en la Argentina.
El empleo de términos y conceptos mezclando hábilmente, de manera que les dé una apariencia de cristianismo y plausible veracidad, es la mecánica empleada desde hace tiempo por grupos sectarios que pretenden con su proselitismo engañoso pasar por "cristianos" cuando se encuentran en abierta oposición a la doctrina evangélica.
Grave difusión de errores doctrinales
Por otra parte, en los últimos tiempos ha surgido una exégesis de las Sagradas Escrituras cuya hermenéutica intenta establecer que la Biblia no condena la homosexualidad o que en algunos casos aun la aprueba. Tales opiniones, gravemente erróneas y desorientadoras, requieren nuestra absoluta reprobación, por lo que debemos declararlas abiertamente como falsas enseñanzas, que manipulan la Palabra de Dios para pretender confirmar lo que esta jamás expresó.
En este aspecto en particular, la doctrina cristiana no se basa solamente en frases aisladas, manipuladas fuera del contexto y sobre las que se pueden sacar discutibles argumentaciones teológicas, sino más bien se encuentra afirmada en el sólido fundamento de un constante testimonio bíblico.
Firme Postura
Por ello, desde ACIERA declaramos que es irreductible la sólida postura bíblica en la que las Sagradas Escrituras presentan los actos homosexuales como graves desviaciones (Gn 19:1-29; Rm 1: 24-27; 1 Cor 6:9; 1 Tim 1:10).
Dichos actos son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Impiden que la unión sexual alcance el don de la vida convirtiéndolo en un acto estéril. Por todo esto no puede recibir aprobación, en ningún caso, por parte de la Iglesia.
Las Iglesias representadas por ACIERA mantienen firme su clara posición al respecto, que no puede ser modificada por la presión de la legislación civil, la moda del momento o por grupos de coerción para quienes la homosexualidad es, si no totalmente buena, al menos una realidad totalmente inocua.
Homosexualidad y discriminación
Pero también es necesario afirmar que debemos deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malintencionadas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores y los miembros de las Iglesias Evangélicas, dondequiera que se sucedan. El mencionado accionar demuestra una falta de respeto por los demás, que lesiona los principios elementales sobre los que se basa la convivencia de la sociedad. La dignidad propia de cada persona siempre debe ser respetada en nuestras acciones y en nuestras expresiones.
Sin embargo, la reacción frente a las injusticias cometidas contra las personas homosexuales de ninguna manera puede llevarnos a la afirmación de que la condición de la homosexualidad no sea desordenada.
Con los pies en la actualidad y la visión puesta en el futuro
Como hemos señalado, ACIERA ha puesto a trabajar a su equipo interdisciplinario de especialistas: médicos, psicólogos, legistas, sociólogos y teólogos para abordar el tema de la homosexualidad en su profundidad y complejidad. Contemplando todas las aristas que presenta una legislación permisiva, como lo manifestáramos oportunamente, que abre el camino hacia otras excepciones veladas detrás de los reclamos de una minoría cuyas consecuencias en el ámbito mundial ya son ampliamente conocidas, como las leyes que contemplan la posibilidad de adopción por parte de parejas homosexuales.
Instamos, pues, a analizar detenidamente los recursos pastorales dirigidos a orientar a las personas homosexuales, para que reafirmando lo que la doctrina cristiana enseña por medio de la Palabra de Dios, los hombres y las mujeres homosexuales reciban aquella atención que necesitan y a la que tienen derecho por el amor filial que nuestro Señor manifestó, manifiesta, y manifestará a todo ser humano como fruto de su creación.
A.C.I.E.R.A. Bs. As., 29/08/03.

1 comentario:

juan carlos dijo...

Por ello, desde ACIERA declaramos que es irreductible la sólida postura bíblica en la que las Sagradas Escrituras presentan los actos homosexuales como graves desviaciones (Gn 19:1-29; Rm 1: 24-27; 1 Cor 6:9; 1 Tim 1:10).
Dichos actos son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Impiden que la unión sexual alcance el don de la vida convirtiéndolo en un acto estéril. Por todo esto no puede recibir aprobación, en ningún caso, por parte de la Iglesia.

amados hnos y rvdos ministros del Altisimo: seria bueno si en en el futuro pudieseies tener la misericordia de al menos redactar una declaracion que fuere elaborada a la luz de la revelacion obtenida en un periodo previo de oracion y consulta con Dios y su Espiritu y no mera copia de unos de los arts del CIC aprobado durante el pontificado del obispo catolico de roma Juan Pablo II

Aclaro mi completa conviccion de todo lo que sosteneis en esa declaracion, y me identifico como creyente evangelico pentecostal por gracia de Dios, ex catolico romano.
pero no puedo dejar de observar que la verdad sin compacion es crueldad
1Co 13